Roberto_Ingledew
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Me encanta YaBB 1G - SP1!
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Hombre: ¡Un momento por favor! ¿Qué clase de día es éste, el de “critícame hoy”? Aquí estoy, cumpliendo mis deberes contigo, y de repente irrumpes en todo y me recuerdas mis problemas.
Dios: Orar es peligroso, ¿no sabes?. Podrías terminar siendo una persona transformada, esto es lo que estoy tratando de decirte. Me llamaste y aquí estoy, sigue orando, tengo mucho interés en la próxima parte de tu oración... (Silencio)… ¿No vas a seguir?
Hombre: Tengo miedo.
Dios: ¿Miedo? ¿De qué?
Hombre: Porque se lo que vas a decirme.
Dios: A ver, inténtalo.
Hombre: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestro deudores....”
Dios: ¿Qué pasa con Eduardo entonces?
Hombre: ¿Ves? ¡Sabía que dirías eso! ¡Sabía que me hablarías de él! Mira Señor, ha dicho mentiras acerca de mí, me ha robado dinero y no me paga la deuda que me debe. ¡Le voy a pagar con la misma moneda!
Dios: Pero... ¿tu oración? ¿Qué pasa con tu oración?
Hombre: No lo dije en serio.
Dios: Por lo menos eres sincero. Pero no debe ser nada agradable ir llevando por todas partes esa carga de amargura en tu interior, ¿verdad?
Hombre: No. Pero me sentiré mejor cuando me las pague todas. ¡Vaya planes que tengo para Eduardo! Terminará deseando no haberme conocido.
Dios: No te sentirás nada mejor, sino peor. La venganza nunca es dulce. Piensa cuán amargado estás ahora. Pero yo puedo cambiar todo eso.
Hombre: ¿Tú puedes? ¿Cómo?
Dios: Perdona a Eduardo. Entonces te perdonaré yo a ti. Puede que pierdas el dinero, pero tu corazón habrá encontrado la paz.
Hombre: Pero Señor, yo no puedo perdonar a Eduardo.
Dios: Entonces no puedo perdonarte yo a ti tampoco.
Hombre: Bueno.....tienes razón. Siempre tienes razón. Y aunque quisiera vengarme de Eduardo, prefiero estar bien contigo. Bien..., bien....., pues le perdono. Ayúdale a encontrar el camino verdadero en la vida Señor. Ahora que lo pienso debe encontrarse bastante angustiado porque cualquiera que vaya por la vida haciendo las cosas que él hace a otros tiene que estar muy confuso en su interior. De alguna manera, Señor, enséñale el camino verdadero.
Dios: ¿Ves? ¡Maravilloso! ¿Cómo te sientes ahora?
Hombre: Pues.......mejor; mucho mejor, es decir... ¡tremendo! ¿Sabes?, creo que no tendré que ir a la cama esta noche con las tensiones de siempre. Quizá no estaré tan cansado desde ahora en adelante porque no podía descansar antes.
Dios: No has terminado tu oración. Sigue.
Hombre: Bueno, ok. “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.
Dios: ¡Muy bien! Haré eso exactamente. Pero tú ten cuidado de no meterte en ningún lugar donde se te pueda tentar.
Hombre: ¿Qué quieres decir con eso?
Dios: Cambia alguna de tus amistades; algunos de tus mal llamados amigos, te están enredando, y si sigues con ellos te llevarán a hacer cosas malas. No te dejes engatusar. Dicen que se divierten, pero para ti sería la ruina. No me uses a mí como una puerta de escape.
Hombre: No te entiendo.
Dios: Si que me entiendes, lo has hecho muchas veces; te dejas atrapar en una situación y luego vienes corriendo a mí: "Señor, ayúdame a salir de esta y te prometo que no lo haré jamás. ¿Te acuerdas de algunas de esas "transacciones" que querías hacer conmigo?
Hombre: Si, Señor, y estoy avergonzado.
Dios: ¿De cuál de esas cosas te estás acordando?
Hombre: De cuando la vecina me vio salir de la cantina; yo había dicho a mi madre que me iba a la tienda, me acuerdo de haberte dicho: "Oh Dios, no dejes que ella diga a mi madre donde he estado; prometo estar en el culto cada sábado".
Dios: Bueno, ella no dijo nada a tu madre, pero no cumpliste tu promesa.
Hombre: Lo siento Señor, de veras lo siento. Hasta ahora yo creía que sólo era suficiente decir mis oraciones y que entonces yo podría hacer lo que quisiera. No esperaba que me contestaras de ese modo.
Dios: Termina tu oración.
Hombre: Porque tuyo es el Reino y el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
Dios: ¿Sabes lo que me glorifica a mí? ¿Lo que me haría realmente feliz?
Hombre: No, pero me gustaría saberlo. Ahora si quiero agradarte. Veo cuán bueno sería si fuese un verdadero seguidor tuyo.
Dios: Bueno.... ya contestaste mi pregunta.
Hombre: ¿Yo qué? Pero... ¿cómo?
Dios: Pues si, lo has hecho. Lo que realmente me glorifica, es que personas como tú me amen y me sigan de verdad, me adoren en espíritu y en verdad. Y veo que es eso lo que está pasando entre nosotros. Ahora que algunos de aquellos viejos pecados han sido puestos al descubierto y quitados de en medio..... ¡Vaya, nadie sabe cuánto podríamos hacer juntos tu y yo!
Hombre: Señor, vamos a ver lo que puedes hacer por mí, esta vez si voy a obedecer tu Palabra. Gracias por habernos dejado este modelo de oración, y por recordarme que es mucho más que una simple repetición, a la que tengo que prestar atención, pues lo que dice, ha de ser meditado y obedecido.
Felíz Semana
Afectuosamente
Rebeca Aguirre Millan
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