Ayer, aprovechando el clima agradable fuimos a visitar dos pueblos cercanos a Buenos Aires (unos 70 km) que eran parte del antiguo Camino Real que iba al norte de Argentina, Carlos Keen y Villa Ruiz
Carlos Keen es un pueblo fundado en el siglo XIX, con su iglesia que data de principios del siglo XX.
Capilla San Carlos de Borromeo - De estilo neo romántico, posee una fachada de ladrillos de junta enrasada.
La estación de tren se ha convertido ahora en el punto central de Carlos Keen y posee una feria artesanal.
Rodeando al pueblo se encuentran una serie de restaurantes en las viejas casas de ladrillo a la vista. Lo malo, el acoso al que someten al visitante, a punto tal de cruzarse en medio de la ruta.
Villa Ruiz queda a unos 12 km de Carlos Keen, por camino asfaltado y es mucho más tranquilo, conservando la calma y apariencia de un pueblo de las pampas. La panadería local, posee un horno a leña en el cual se elabora el pan para la zona.
Se pueden ver algunas construcciones de principios del siglo XX cerca de la estación de tren

Así como la vieja estación de tren
Y la carnicería con su palenque
Más información en
Pueblos Turísticos que contiene historias y otros datos útiles de estos pueblos y otros de interés.
Como último, no puedo dejar de mencionar a
Los Árboles Resto. En un espacio de 10 ha arboladas (
Mapa) en una casa amplia, con un gran salón, una pileta de natación y un living con un acogedor hogar, fue la sorpresa del viaje.
Más allá del lugar, con su encanto, los árboles que hicieron las delicias de mis hijas, que aprovecharon para treparlos, comimos el mejor asado que haya comido en varios años. Una entrada con salame, jamón y queso casero, entre otros, una primera ronda con achuras, chorizo y morcilla y una segunda ronda con tres cortes muy tiernos y sabrosos, vacío, entraña y asado de tira, cortes que se destacan por el sabor, pero no habitualmente por lo tiernos, en este caso rivalizando con un buen lomo. De postre zapallo en almibar en su punto justo, no demasiado empalagoso, con una costra perfecta y para terminar un lemoncello que le dió el toque ideal.
Tardamos 2:30 hs para almorzar, pero fue todo una experiencia y no puedo dejar de recomendarlo, ya que es el punto perfecto para un corte entre Carlos Keen y Villa Ruiz.
Saludos
Javier