LA CAPILLA DE BUFFO (UNQUILLO, ´CÓRDOBA), UNA CONMOVEDORA HISTORIA DE AMOR
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Unquillo se halla a menos de 20 kilómetros de Córdoba, y a unos 7 kilómetros de Río Ceballos Hoy vamos a recorrer un camino imaginario de 7 kilómetros a partir de ese lugar pasando por Cabana, para llegar a la Capilla de Buffo, un lugar que vale la pena visitar. Durante todo el camino disfrutamos de los colores del otoño cordobés.
Todo el camino transcurre entre bellas residencias entre montañas, en un lugar de singular belleza.
En el camino pasamos también por la casa de retiros de Don Bosco.
De pronto, aparece la capilla en medio de un paisaje de ensueño.
Antes de llegar, cruzamos un arroyo de aguas cristalinas. Nos encontramos entonces con una tranquera cerrada, habilitada sòlo para el paso de peatones, de modo que proseguimos unos cien metros caminando, hasta llegar a la escalera de acceso. Todo está muy bien ambientado:
La casa donde vivió la familia también ha sido convertida en un museo. Comenzamos a subir hacia la capilla.
Guido Buffo era un reconocido pintor que luego de la muerte de su esposa y su hija de 24 años, ambas de tuberculosis, desesperado, construyò esta capilla en su memoria, y pasó más de 3 años pintando los frescos que plasman las paredes interiores de la capilla.
Llegué dentro del horario de visitas, pero estaba cerrado, de modo que lo único que pude hacer fue introducir mi cámara fotográfica por una pequeña ventanita (adentro estaba todo oscuro) y apretar el disparador. Esta fue la foto que pude obtener:
Copio aquí un hermoso relato sobre esta capilla del diario La Nación, al cual estoy suscripto:
UNQUILLO.- En uno de los bordes de Unquillo, en el paraje denominado Los Quebrachitos, se levanta una capilla única en su estilo, dedicada a la memoria de Leonor Allende, esposa de Guido Buffo, pintor, esteta y un hombre de ciencia.
La capilla Buffo, construida en la cima de una montaña de mediana altura, domina una zona de tupida vegetación, que está en medio de unas de las reservas más importantes de la provincia.
Un río serpentea a pocos metros de su entrada; las aguas parecen arrullar el ambiente. Como se sabe, las tardes cobran colores nuevos en la montaña; los atardeceres tienen un sonido particular que se cuela por la puerta de la capilla, extraña a la arquitectura que domina este tipo de construcciones.
Quizá porque Buffo era un hombre de espíritu inquieto o porque el dolor en algunas personas se vuelve creativo, lo cierto es que la capilla mortuoria dedicada a la memoria de su esposa Leonor es una estructura en la que se reúnen formas clásicas con otras vinculadas con una visión cercana al esoterismo.
Desde afuera, 35 escalones separan la entrada de una suerte de explanada hecha en la montaña. Cuatro columnas sostienen la cúspide. Tardó nueve años en construirse (1941-1950) y en sus vitrinas, Buffo decidió que se guardaran las pertenencias más queridas por la pareja.
En verdad, su entrada de madera en forma ojival que repite la cúpula y en el interior una densa capa de nubes que simula un firmamento hablan de una mano dirigida por la fantasía de encontrar una réplica del edén en el que sus seres queridos lo estarían esperando.
La forma ovoidal domina la escena; una cruz tallada en una especie de campanario, sin campana, se vuelve una señal clara del sincretismo de este investigador con, al parecer, espíritu de alquimista, que pintó con la técnica del mural, utilizada por los renacentistas italianos. Imágenes de su fallecida esposa como de su hija las muestran en una actitud apacible.
Su arquitectura está desarrollada a partir de la forma de los capullos de cardo santo; para su acústica, pensó en el sonido que se siente al invertir un caracol de mar, ya que según este investigador podría escucharse el interior de la tierra.
En su entrada, sobre la izquierda, grabó sobre la pared la Quinta Sinfonía de Beethoven y la oración de Jesús en el huerto, tomada de la pasión según San Mateo, hoy virtualmente desaparecidas por el paso del viento.
Sobre las paredes interiores hay una línea de pinturas unidas por sus títulos: "Elogio a Dios", "Elogio al sentimiento" y "Elogio al intelecto", es decir, Guido Buffo reunió en la capilla tres facetas de su personalidad, el amor a Dios, a su familia y a la razón. Tres formas casi de deidades, por la importancia atribuidas en el recinto.
En el "Elogio a Dios", Buffo tomó una visión alejada del antropomorfismo y muestra a la creación como una burbuja de la que se desprenden seres del mundo animal, del mundo vegetal y del mundo mineral. Junto con esta imagen que cubre todo un sector de la capilla, fragmentos de la Biblia, escritos de Leonor Allende y una explicación sobre su obra en sentido amplio.
Aquí tienen más información sobre Unquillo:
http://www.enjoy-argentina.org/argentina/cordoba-la-historia-unquillo.ph p
http://www.turismoenladocta.com.ar/unquillo.htm http://www.intertournet.com.ar/cordoba/sierraschicas/unquillo.htm Espero volver un sábado o domingo (cuando seguramente estará abierto) para obtener más fotografías. Mientras tanto, disfruten lo que están viendo.
Roberto